30 ene. 2009

HOMILIA 01 de Febrero 2009.


Una Palabra valiente de vida y salvación hoy.


Deuter. 18, 15-20; Sal. 94; 1Cor. 7, 32-35; Mc. 21-28


HOMILIA GENTILEZA DEL PADRE CARMELO HERNÁNDEZ DE ESPAÑA



‘Cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad….este enseñar con autoridad es nuevo…’ decían las gentes.
Escuchaban una palabra nueva y llena de vida. Una palabra que sana y que salva. Palabra irresistible ante la que hay que decantarse. Es una Palabra que arrebata el corazón, ante la que tienen que surgir actitudes nuevas.
‘Suscitaré un profeta de entre sus hermanos… pondré mis palabras en su boca y dirá lo que yo le mande…’ Así escuchamos que se anunciaba proféticamente en el Deuteronomio. Y Jesús hablaba con autoridad. Palabra de Dios que había plantado su tienda entre nosotros. Palabra que era Vida, era Luz, era Salvación. Recordamos el primer capítulo del Evangelio de san Juan.
Podemos fijarnos en algunos pasajes del evangelio. Una Palabra que tiene fuerza en sí misma: ‘Basta una Palabra tuya y mi criado quedará sano’, reconocería un día el Centurión.
Una Palabra que levanta y que transforma: ‘Levántate, toma tu camilla, y vete a tu casa’, le había dicho al paralítico y fue suficiente.
Una Palabra que sana y que salva: ‘¿Qué quieres que haga por ti?... Tú puedes limpiarme… quiero, queda limpio’, le dijo al leproso, o en la otra ocasión a los diez leprosos del camino: ‘Id a presentaros a los sacerdotes… y mientras iban de camino quedaron limpios…’
Una Palabra que perdona: ‘Tus pecados quedan perdonados…’ le dijo al paralítico que bajaron desde el techo hasta sus pies. ‘Padre, perdónales porque no saben lo que hacen’, exclamaría mientras lo crucificaban.
Una Palabra que resucita y da nueva vida: ‘Lázaro, sal fuera!’, gritó ante su tumba y Lázaro volvió a la vida y salió de la tumba con sus manos y sus pies envueltos en los sudarios.
Una Palabra que invita a seguirle: ‘Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres…’ diría a los pescadores que estaban con sus redes en Galilea, o a Leví junto a su mostrador de impuestos, o a Felipe en su primer encuentro.
Una Palabra que señala metas y abre sendas y caminos de vida nueva: ‘Vende todo lo que tienes, dalo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo y vente conmigo…’ que señaló al joven rico y a tantos que querían seguirle.
Una Palabra que suscita esperanza de dicha y felicidad para los que nada tienen: ‘Dichosos los pobres… los sufridos… los que tienen hambre y sed… los que lloran… los perseguidos…’ y en todos comenzó a brillar una luz en el corazón.
Esa Palabra de Cristo quiere seguir resonando en nuestra vida y en nuestro corazón. Una Palabra que tenemos que saber escuchar y acoger. Una Palabra que también nosotros tenemos que dejar que nos sane y que nos salve, que nos perdone y nos llene de vida. Una Palabra que también a nosotros nos llena de esperanza y nos traza caminos de vida nueva y resurrección.
Palabra sigue resonando aquí cada vez que solemnemente es proclamada en nuestra celebración, pero que también tenemos que saber escuchar en lo hondo de nuestro corazón cuando la rumiamos en nuestra oración, cuando la convertimos en vademécum del camino de nuestra vida en nuestra lectura diaria personal.
Pero es la Palabra que sigue resonando hoy en nuestro mundo en la voz de la Iglesia, y que tenemos también que saber escuchar y acoger. Una Palabra de vida y salvación para nuestro mundo que la Iglesia tiene que proclamar con valentía aunque muchas veces no sea entendida o incluso mal interpretada. No nos importe que el mundo la rechace mientras la Iglesia la proclame con fidelidad, porque quizá ese mismo rechazo es señal de que es palabra profética trasmitida como el Señor quiere. Lo que importa de verdad es la fidelidad de la Iglesia al mandato del Señor en esa transmisión del mensaje de la salvación para todos los hombres.
Sí. La Iglesia tiene que pronunciar una palabra profética frente al mundo que nos rodea. Y profética significa fidelidad a la Palabra misma del Señor. Y profética es no nadar a favor de la corriente de lo que puedan ser los deseos del mundo. Algunas veces nos encontramos con el sinsentido de quienes pretenden que la Iglesia se adapte a nuestros tiempos para que haga oír una voz que halague los deseos y aspiraciones del mundo. Nos dicen que tiene que adaptarse en la cuestión de los matrimonios o las familias, en la cuestión del aborto y de la vida, de la eutanasia, y así en tantas cuestiones más. No puede la Iglesia, en virtud de las acomodaciones que se nos piden, renunciar al mensaje íntegro del Evangelio.
Pero la Palabra que anuncia la vida no se puede acallar ni disimular. La Palabra de salvación que ofrece la Iglesia tiene que ser siempre clara y valiente. No puede pretender halagar oídos. Busca llevar la luz y la vida, la salvación y la gracia de Dios a todos los hombres por encima de todo. El Evangelio siempre tiene que ser luz y vida. Y ya sabemos que desde el principio las tinieblas rechazaron la luz. ‘La luz brilla en la tiniebla, pero la tiniebla no la recibió… Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron’, que nos dice el Evangelio de san Juan.
‘¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar de nosotros?’, hemos visto que le gritaba el hombre que tenía un espíritu inmundo en la Sinagoga de Cafarnaún. ‘Cállate y sal de él’, lo increpó Jesús. ‘El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió’.
Es la Palabra salvadora y transformadora de Jesús que sigue resonando en la Iglesia. El mundo muchas veces se retorcerá también porque no agrada esa palabra de vida y pretenden meter a la Iglesia en la catacumba de la sacristía. Pero la Iglesia tiene el mandato del Señor y el derecho también de proclamar ese mensaje de salvación a todo el mundo.
Que no falte nunca el Espíritu de fortaleza del Señor para realizar esa misión.

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17 ene. 2009

HOMILIA DEL DOMINGO 18 de ENERO 2008. Enviada Por el Padre Carmelo Hernández desde España.




Dios nos habla y llega a nosotros por la mediación de los demás Samuel.

3, 3-10.19; Sal. 39; 1Cor. 6, 13-15.17-20; Jn. 1, 35-42


Algunas veces nos creemos tan autosuficientes que nos creemos que todo podemos conocerlo o alcanzarlo por nosotros mismos. Tenemos que aprender a dejarnos guiar, a dejarnos a enseñar. Creo que para llegar a amar a alguien de verdad no sólo tenemos que conocerlo sino que muchas veces necesitamos a alguien que nos ayude a ir a su encuentro, que nos lleve a ese conocimiento y al final podamos amarlo. Podremos tener inquietudes en nuestro corazón, pero ¿cómo se han despertado o quién nos ha puesto esa inquietud en nuestro corazón y en nuestra vida? Creo que en este sentido nos ilumina la Palabra de Dios escuchada en este domingo, tanto la primera lectura que nos habla del niño Samuel, como la trayectoria de aquellos primeros discípulos de Jesús en el Evangelio. Juan y Andrés estarían llenos de inquietudes en su corazón como buenos judíos en la expectativa del Mesías que había de venir. Eso les haría ser discípulos del Bautista. Pero será éste quien les señale a Jesús, ‘he ahí al Cordero de Dios’. El que Juan lo señalara como el Cordero de Dios ya motivo que comenzaran a ponerse en camino de búsqueda de Jesús. ‘Los dos discípulos oyeron sus palabras y lo siguieron’. Efectivamente ellos darían los pasos siguientes, pero Jesús también se dejó encontrar y los llevó con El. Y se establece el diálogo: ‘¿Qué buscáis?... Rabí, ¿dónde vives?... Venid y lo veréis’. Nos dirá el evangelista que ‘se fueron con El, vieron donde vivía y se quedaron con El’. Si hablamos de la mediación del Bautista para que Andrés y Juan se encontraran con Jesús, vemos a continuación la mediación de Andrés para que Simón llegara hasta Jesús. ‘Hemos encontrado al Mesías’, fue lo primero que le dijo a Pedro tan pronto se encontró con él. Y también ‘lo llevó a Jesús’. La fe cristiana se ha ido trasmitiendo a través de los siglos desde la Palabra proclamada desde la Iglesia, pero también desde el testimonio y la palabra que boca a boca nos trasmitimos los cristianos unos a otros. ¿Quién nos ayudó en principio a despertar la fe en nuestro corazón? Pensamos en nuestros padres que ya desde niños nos hablaron de Dios y nos fueron introduciendo en su conocimiento y en su fe. Pero también desde el testimonio de muchos cristianos a nuestro alrededor hemos ido haciendo que creciera nuestra fe. Y no podemos olvidar por supuesto la acción, la enseñanza, el magisterio de la Iglesia, y las celebraciones que en ella hemos vivido. Todo ha ido contribuyendo a que viviéramos nuestra fe y creciera nuestro conocimiento de Jesús. No es, pues, algo que sólo por nosotros mismos hayamos adquirido. Tenemos que pensar que es Dios quien ha ido despertando esa inquietud en nuestro corazón, quien se ha valido de esas mediaciones para que despertemos a la fe y para que podamos ir creciendo de verdad en el conocimiento de Dios y de la vida cristiana. Pero tenemos que reconocer que esa mediación para que crezcamos en nuestra vida cristiana no ha concluido. No concluye nunca. Porque el acercarnos al misterio de Dios, al misterio de Jesús es un camino largo y en él cada día tenemos que seguir avanzando más y más. Pero eso significa que aún tenemos que seguir dejándonos guiar. Algunas veces hay cristianos que dicen, ¿a mí que me van a enseñar? Yo soy cristiano de toda la vida. Están, podemos decir, en un grave error, porque el misterio de Dios no se agota y cada día el Señor, valiéndose de muchas mediaciones, se nos va manifestando más y más y podemos en consecuencia purificar, profundizar y madurar nuestra fe y nuestras actitudes cristianas. La fe es un don de Dios y es el quien la suscita en nuestro corazón. Tenemos que aprender a escuchar a Dios que nos llama y quiere revelársenos también. Podemos confundir su voz. Como le pasó al joven Samuel. Lo escuchamos en la primera lectura. Dios lo llamaba y pensaba que era el sacerdote quien lo estaba llamando. ‘Vengo porque me has llamado’… Aún no conocía Samuel al Señor, pues o le había sido revelada la palabra del Señor’. Como la llamada se repetía el sacerdote tuvo la sabiduría de descubrir que era la voz del Señor. ‘Si te llama alguien responde: Habla, Señor, que tu siervo te escucha’. Hermosa lección la del sacerdote Elí y hermosa actitud de humildad para escuchar a Dios. ‘Habla, Señor, que tu siervo te escucha’. Querer escuchar a Dios, abrir nuestros oídos y nuestro corazón. Dejarnos enseñar. Poner disponibilidad en nuestro corazón para escuchar y para emprender el camino que el Señor nos señale. Dejarme encontrar por Dios y escuchar su llamada. No tener miedo a arriesgarnos a escuchar al Señor y a ponernos en camino. Dejarnos interpelar por su voz y por su palabra allá en lo más profundo de nuestra conciencia y en las actitudes fundamentales de nuestra vida. Estar dispuesto a cambiar lo que fuera necesario para seguir con mayor fidelidad la voz del Señor. Y pensemos también en una cosa. Nosotros podemos y tenemos que ser mediación de Dios para los demás. Nuestra vida, nuestras actitudes, las cosas que hacemos y la manera de vivir, nuestras palabras tienen que ser voz como la de Juan el Bautista, Andrés o el sacerdote Elí, como hoy hemos escuchado, para que otros se encuentren también con Jesús. Lo que conocemos y vivimos no lo podemos guardar para nosotros mismos, sino que pronto, como Andrés que a la mañana siguiente ya le estaba hablando a Simón, tenemos que decir a los demás, nos hemos encontrado con Cristo, ven para que tú también lo conozcas. Nosotros así por este camino conoceremos más a Dios y más lo amaremos y los demás también llegarán a un mayor conocimiento de su fe y podrán también amar más a Dios. Qué distinta sería nuestra vida y nuestro mundo, si tuviéramos siempre esta inquietud misionera en nuestro corazón.

12 ene. 2009

HOMILIA DEL EVANGELIO DEL 11 de Enero 2009



Material Enviado por el Padre Carmelo Hernández desde Tenerife España.


El Bautismo de Jesús y el Bautismo en el Espíritu

s. 58, 1-11; Sal: Is. 12; 1Jn. 5, 1-9; Mc. 1, 7-

11El relato que nos hace Marcos del Bautismo de Jesús es bien escueto. Pero es hondo el significado. Con la celebración de esta Fiesta del Bautismo del Señor culminan las celebración de la Navidad y se viene a completar lo que fue la fiesta de la Epifanía del pasado 6 de enero. Es también Epifanía, porque es manifestación y es toda una teofanía porque es una manifestación de toda la gloria de Dios en el misterio sacrosanto de la Santísima Trinidad.‘Llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán’, nos dice el evangelista. ‘Yo os he bautizado con agua…’ explica el Bautista. Como sabemos y hemos reflexionado más de una vez el Bautista utiliza el signo del bautismo con agua como expresión de la respuesta de las personas a la invitación que Juan hacía de cambio de vida para la llegada y aceptación del Mesías que iba a venir, como respuesta a la llamada de Dios a ser fiel.Ya Cristo había dicho al entrar en el mundo, como expresa la carta a los Hebreos ‘Aquí estoy, oh Padre, para hacer tu voluntad’, y en otro lugar del evangelio escuchamos decir a Jesús mismo ‘mi alimento es hacer la voluntad del Padre’. Pero ahora va a ser la voz del cielo la que proclame: ‘Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto’. Era, podríamos decir, la identificación plena y total de quién era aquel Jesús que había venido desde Nazaret de Galilea. Era la consagración en el Espíritu. En la sinagoga de Nazaret Jesús reconocería con palabras del profeta Isaías: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado para anunciar la Buena Noticia… para proclamar el año de gracia del Señor’. Hoy hemos escuchado en el escueto relato de Marcos: ‘Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia El como una paloma’.Toda una revelación. Por eso decimos teofanía, manifestación de la gloria de Dios. Hemos orado diciendo ‘que en el Bautismo de Cristo en el Jordán quisiste revelar solemnemente que El era tu Hijo amado enviándole tu Espíritu Santo’. Y en el prefacio proclamaremos ‘hicisste descender tu voz desde el cielo para que el mundo creyese que tu Palabra habitaba entre nosotros, y por medio del Espíritu, manifestado en forma de paloma, ungiste a tu siervo Jesús, para que los hombres reconociesen en El al Mesías enviado a anunciar la salvación a los pobres’.Algo nuevo está sucediendo. Lo tendrá que reconocer el Bautista que a partir de entonces señalará a Jesús como ‘el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo’. El Bautista que nos anunciará que llega el que ‘nos bautizará con Espíritu Santo’. Se nos está manifestando así el misterio del nuevo Bautismo, ese bautismo en el que nosotros en el nombre de Jesús hemos sido bautizados. Nosotros también ya desde el Bautismo sacramento recibido también estamos ungidos por el Espíritu y por la fuerza de ese mismo Espíritu podemos llamar a Dios Padre, decir que Jesús es el Señor, y además sentirnos enviados con la misma misión de Jesús de anunciar la salvación a los pobres. Ya hemos escuchado en nuestro corazón también la voz del Padre que nos llama hijos queridos y predilectos. Porque así somos en Cristo amados de Dios, regalados con el amor de Dios.Celebramos el Bautismo del Señor y damos gracias a Dios, damos gloria al Señor con toda nuestra alabanza. Pero la celebración nos da oportunidad para considerar nuestro Bautismo y nuestra dignidad, al igual que la misión que hemos recibido. No es cuestión de hacernos consideraciones fáciles de decir que Jesús se bautizó a los treinta años y por qué a nosotros nos bautizan de pequeños o cosas así, sino que es cuestión de asumir el compromiso de vida nueva que tiene que significar el Bautismo para nosotros. Hablamos de esa dignidad de hijos de Dios, pero si lo somos es precisamente porque por la fuerza del Espíritu estamos tan configurados con Cristo que vivimos su misma vida. Pero si así estamos configurados con Cristo significa también que la misión de Cristo es también nuestra misión, la obra de Cristo es la que nosotros tenemos que seguir realizando con nuestra vida en medio del mundo.Así ante el mundo tenemos que manifestarnos como testigos; testigos de una fe; testigos del amor de Dios que nos salva; testigos comprometidos para, en nombre de esa fe que tenemos en Jesús, transformar nuestro mundo desde el amor, hacerlo caminar por caminos de paz. No nos podemos sentir abrumados por la complejidad de nuestra misión ni temer las reacciones adversas que podamos encontrar a nuestro alrededor cuando vayamos a dar nuestro testimonio y realizar nuestra misión. ‘Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo’, nos decía san Juan en su carta. Y ya nos explicaba el apóstol: ‘Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios’. ‘Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?’. ¿No es esa nuestra fe?En este día del Bautismo del Señor proclamemos con valentía nuestra fe en que Jesús es el Hijo de Dios. Es nuestro Salvador; es la Palabra de Dios que habita en medio de nosotros; es aquel por el que estamos dispuestos a darlo todo, a dar la vida si hace falta; es de quien queremos mostrarnos como testigos con nuestra palabra y con el testimonio de nuestra vida en medio del mundo. Con nosotros tenemos la fuerza de su Espíritu, ‘porque el Espíritu es la verdad’.

11 ene. 2009



Benedicto XVI pide rezar por las familias en el mes de enerosábado, 10 de enero de 2009ZENIT.org
Benedicto XVI ha pedido rezar por las familias en particular durante este mes de enero, en el que se celebra el
VI Encuentro Mundial de las Familias en la Ciudad de México.
Lo propone en las intenciones del Apostolado de la Oración, iniciativa que siguen unos 50 millones de personas de los cinco continentes, para este mes que comienza.
El Papa presenta dos intenciones de oración, una general y otra misionera.
La intención general del mes de enero dice así: "Para que la familia sea, cada vez más, un lugar de formación en la caridad, de crecimiento personal y de transmisión de la fe".
Miles de familias se reunirán en la capital mexicana del 13 al 18 de enero, en un evento al que Benedicto XVI se unirá gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, y en el que le representará personalmente el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado.
Los Encuentros Mundiales de las Familias fueron creados por Juan Pablo II, quien convocó el primero en Roma, en el año 1994, con motivo del Año Internacional de la Familia convocado por las Naciones Unidas.
Los siguientes encuentros se han celebrado en Río de Janeiro (1997), Roma (2000, año del gran Jubileo), Manila (2003) y Valencia (2006).
La intención misionera del mes de enero propuesta por el Papa es la siguiente: "Para que, conscientes de la necesidad de una nueva Evangelización en esta época de profundas transformaciones, las diversas confesiones cristianas se empeñen en anunciar la Buena Nueva y en caminar hacia la plena unidad de todos los cristianos, para ofrecer así un testimonio más creíble del Evangelio".

10 ene. 2009

HOMILIA EVANGELIO DE HOY 10 Enero 2009

Material Enviado por el Padre Carmelo Hernández desde Tenerife España.
1Jn. 4, 10-5, 4Sal. 71Lc. 4, 14-22
‘Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír’. Fue todo el comentario que Jesús hizo en aquella mañana en la Sinagoga de Nazaret. Recorría ya los ciudades y aldeas de Galilea y del resto de Palestina. ‘Fue a Nazaret, donde se había criadlo, entró en la Sinagoga como era su costumbre los sábados y se puso en pie para hacer la lectura’. El texto proclamado era de Isaías. Y este fue su comentario.Hemos venido escuchando en estos días de la Epifanía diversos textos del evangelio que nos ha ofrecido la liturgia que han sido como una manifestación – epifanía – de Jesús a su pueblo. Enseñaba a las gentes, curaba a los enfermos, se hacía presente en la vida de los hombres y mujeres con su salvación. Hoy nos ha ofrecido este texto de Lucas con la presentación de Jesús en Nazaret, su pueblo. Aquí una vez más se nos manifiesta quién es Jesús y su misión.‘Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír’, porque en El se estaba realizando lo anunciado por el profeta. Había venido ‘para dar la Buena Noticia a los pobres… anunciar la libertad’, la salud, la salvación, ‘el año de gracia del Señor’. Se manifiesta como el ungido con la fuerza del Espíritu del Señor. ‘El Espíritu del Señor está sobre, porque me ha ungido…’ había dicho el profeta.‘El Espíritu Santo descenderá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra…’ le había dicho el ángel a María. Por la acción del Espíritu de Dios el Hijo de Dios se había encarnado en las entrañas de María para hacer como hombre y como Dios entre nosotros. Es el Espíritu que inspiró a Isabel para saludar a María como la madre del Señor y el que inspiró a María para cantar el más hermoso cántico de alabanza al Señor, que en ella hizo maravillas.La fuerza del Espíritu lo había llevado junto al Jordán primero para que Juan lo bautizase y lo había conducido luego al desierto al monte de la cuarentena. Mañana, día del Bautismo de Jesús, contemplaremos cómo ‘se abrió el cielo y descendió hasta El el Espíritu Santo como una paloma’. Se cumplía en El lo anunciado por el profeta. ‘Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír…El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido…’El Espíritu lo había traído ahora hasta Galilea y a Nazaret – ‘Jesús, con la fuerza del Espíritu, volvió a Galilea y su fama se extendió por toda la comarca’ -: como el Espíritu será el que irá conduciendo a Jesús a través de todo el evangelio hasta su subida a Jerusalén para su entrega. Será el Espíritu que nos promete para que fuera también nuestra fuerza y nuestra sabiduría para ser testigos ante los hombres. El evangelio de Lucas, del que está tomado el texto que comentamos, podríamos decir que está enmarcado por la acción del Espíritu en Jesús y luego también en sus seguidores, sus discípulos.Que el Espíritu nos conduzca a nosotros también hasta Jesús, para que podamos mejor conocerle y mejor vivirle; para que podamos proclamar que El es el Señor y llamar a Dios Padre y dirigirnos a Dios con la mejor oración; para que, impulsados por ese mismo Espíritu, podamos ser en verdad sus testigos, Epifanía de Dios para todos los hombres que nos rodean.

4 ene. 2009

FOTOGRAMA DE EL ENCUENTRO NAO. Un Encuentro de Fe Con el Arte Simbólico de España. Enero 2009
















EXPRESIONES DE FE UNA VENTANA A LA EVANGELIZACIÓN DE ESTE SIGLO XXI

PERSONAJES QUE REALIZAN EXPRESIONES DE FE.


MAITE PARDO.-

Realiza Danza Contemplativa en un Trabajo de Diálogo interreligioso






El taller es una invitacion a viajar hacia nuestro interior y encender el fuego del corazon y desde ahí experimentar en vivo y en directo a modo de ensayo: la apertura del corazon y el relacionarnos desde lo mas genuino de nuestro ser.
Mantrams, meditacion, canto, movimiento, silencio….cuerpo, alma y espiritu unidos en una sola intención: invocar paz, pedir paz, generar paz…
La paz de dentro, la de nuestros pensamientos y emociones…La paz de afuera, la de nuestras palabras y gestos….Invocar la paz para todos, para todo rincón del planeta, para todo ser sintiente…

Descárgate el PDF con la presentación de Miriam y Maite, y sus explicaciones sobre la Danza contemplativa y las danzas de Paz Universal.

La Importancia De Las Expresiones Simbólicas En Nuestras Culturas. Enero 2009


EXPRESIONES RELIGIOSAS AFROAMERICANAS


El mundo simbólico afroamericano El mundo simbólico es el ámbito más sagrado de un pueblo; es allí donde tiene las razones definitivas para pensar y actuar de una ma­nera determinada. Este mundo es fruto de un proceso de madurez, crece con la historia.

Allí se van acumulando todas las experiencias de resistencia, todas las memorias de sufrimiento y todas las peque­ñas acciones liberadoras. El mundo simbólico es prácticamente el úl­timo y fundamental reducto de la fe de un grupo humano.

La simbología es sumamente rica en la vivencia del pueblo negro. Los objetos naturales pueden ser medios poderosos para manifestar la acción de lo espiritual. El poder simbólico es muy importante y por eso las prácticas culturales y las acciones sociales están cargadas de múltiples simbolismos. Esta simbología-sacramentalidad de los objetos es la que los convierte en signos de realidades mayores. Podemos considerar básicamente tres clases de símbolos:
Símbolos Naturales
En primer lugar los elementos:

El Agua: símbolo de vida y de purificación;

La Tierra: madre de los hombres y de los pueblos, señal de fertilidad;

El Fuego: elemento que transforma y señala la vida;

El Bosque: lugar de los espíritus;

El Río: ser impersonal formado de numerosas fuerzas y seres míticos;

Las Plantas: dotadas de enormes poderes naturales para defender la vida o provocar la muerte. Conocer su variedad y potencialidades requiere capacidades y sabiduría.

Los Animales: portadores de vida, salud o infortunio;

Los Colores: signo de los estados de ánimo. Poseen una dimensión social. A estos podríamos añadir una larga enumeración de elementos como huesos, piedras, aromas, flores, etc. de variada utilización y signifi­cación.
Símbolos Humanos
Son objetos elaborados por el hombre y que han sido cargados de significación a lo largo de la historia. En el ámbito religioso podemos enumerar principalmente estos: Las Palabras: signos eficaces que transforman y actúan sobre la realidad y las personas; La Música: signo natural que el hombre relatara para comunicarse. Tiene propiedades curativas o invocadoras; El Vestido: se ha cargado de significado en la historia, de enorme dimensión social; Las Herramientas: son el símbolo del trabajo y pueden serlo de la fortuna. Podemos añadir aquí muchos otros elementos humanos que poseen gran significación según las comunidades y circunstancias tales como las construcciones (v.gr: la casa, la iglesia, una puerta, el cementerio, etc.) los objetos, figuras artísticas simbólicas, etc.
Símbolos Divinos
Son elementos humanos cargados de significación religiosas muy fuerte: La Cruz: signo cristiano de enorme poder divinizado por el propio Hijo de Dios; El Aceite: un médicamente humano que también es signo de consagración divina; Los Objetos Litúrgicos Cristianos: por su proximidad con el misterio de Cristo adquieren propiedades divinas: El Sacerdote: persona que se consagra por el contacto con el Misterio Divino; Las Oraciones: donde hay que distinguir a las divinas de aquellas humanas según su sentido y origen. También aquí es posible enumerar otros elementos según las tradiciones de las diferentes comunidades.

2.3 Celebraciones Religiosas
2.3.1 Sacramentos y Sacramentales La evangelización que alcanzó a los esclavos negros a su llega­da a América se centró en la cristianización de los "paganos" Y en una primera catequesis que explicaba la grandeza de los misterios cristianos. De allí en adelante el esclavo participaba ocasionalmente en ceremonias religiosas y fiestas. Esto implica porque el Bautismo es prácticamente el único sacramento que existe para las comunidades afroamericanas. Hay también cier­to aprecio por el sacramento de la Confirmación, pero su importancia es menor. a) El Bautismo; posee gran importancia dentro de la religiosi­dad de estas comunidades: simboliza la aceptación del niño en la sociedad y la consagración como un ser espiritual hijo de Dios. Puede ser celebrado en cualquier momento de la vida pe­ro se prefiere hacerla pronto porque protege al niño de conse­cuencias nefastas. Tiene un rito laical presidido por el padrino: el agua de socorro; y un rito sacerdotal: el óleo santo que lo se­ñala y admite a la Iglesia oficial. Crea un parentesco especial: el padrinazgo, institución social de enorme importancia en el pue­blo afroamericano y que aumente de manera simbólica y sagra­da la familia del bautizado. b) La Confirmación; es una práctica sacramental ligada a la presencia del sacerdote o el obispo si es el caso. Este sacramen­to ha caído en cierta crisis por causa del cambio en la praxis sacramental de la Iglesia. Crea también un parentesco espiritual. Los otros sacramentos de la Iglesia no poseen globalmente mayor importancia para la práctica religiosa de las comuni­dades. La participación en estos está vinculada a la acción de sacerdotes de la Iglesia y su presencia constante en la comunidad. e) Sacramentales; las prácticas religiosas del pueblo negro son muy abundantes, algunas alcanzan la acción sacramental, pero la mayoría de ellas son una gran variedad de cultos y parali­turgias que pueden responder a los distintos momentos de la vida: la consagración de los niños en determinados momentos ("santiguados"), la bendición de las casas y de los objetos: medallas, símbolos, cuadros, etc. La entrega de novios y ceremonias de argollamiento, el acompañamiento a los agonizantes, etc. Son todas prácticas sacramentales que tienen además la característica de tener laicos como ministros la ma­yoría de las veces.
2.3.2. Devociones y fiestas de los santos Las devociones religiosas son muy abundantes y varían según las comunidades. Es bueno destacar que estas prácticas tienen por objeto asegurar la protección del santo patrono, agradecerle favores concedidos o pedirle otros nuevos. Toda devoción suele tener tres dimensiones básicas: RITUAL: es el compromiso de llevar su símbolo consigo, recitar con regularidad una plegaria o visitar periódicamente un santuario. CULTURAL: el devoto tiene el deber de celebrar la fiesta del santo, bien sea organizándola o participando de ella en su santuario. Muchos devotos tienen en su propia casa un altar o una imagen del santo. Compromiso: la devoción impone al fiel un compromiso existencial, que puede ser de caridad, de beneficencia, etc. Entre las distintas devociones mencionemos las más frecuentes: promesas, peregrinaciones, ofrenda de misas, recitación de ora­ciones, rezo de novenas, rezo de rosarios, "alumbraos", y las fiestas patronales. Fiesta de los Santos: una de las devociones más importantes; son las fiestas patronales de las distintas comunidades. Pueden hacerse alrededor de cualquier patrono: desde el Cristo, la Virgen hasta cualquier humilde santo del almanaque, sin que haya en la devoción ninguna jerarquización positiva. Lo impor­tante es el santo de devoción. Aunque hay patrones principales todos los santos pueden ser patrones de una comunidad, siempre que tengan su "patrono familiar" es decir una devoto respon­sable de convocar a la celebración. La fiesta patronal es el momento litúrgico más importante de la comunidad (superior a Cuaresma, Navidad y Pascua). Convoca en la alegría a toda la comunidad y a los ausentes. Debe ser siempre presidida por el sacerdote, pero sin tener ningún prota­gonismo. La celebración suele incluir procesiones, misas, pasa­calles, bailes de tambora, acciones teatrales, alboradas, rosarios de aurora, balsadas y celebración de sacramentos.
2.3.3 Prácticas Penitenciales Los ritos de cuaresma y Semana Santa suelen estar acompa­ñados de prácticas penitenciales más o menos severas según las tradiciones particulares. No corresponden en general a una acti­tud de arrepentimiento moral, cuanto el pago de una promesa hecha a un santo a cambio de una bendición especial en una circunstancia particularmente difícil. Estos ritos pueden manifestarse con túnicas de penitentes, flagelaciones, postraciones prolongadas, ayunos y abstinencias, largas peregrinaciones, recorridos descalzos o de rodillas, peregrinaciones mendicantes, etc.
2.3.4 Celebraciones de Difuntos Son los rituales más elaborados de toda la liturgia afroame­ricana. Su gran complejidad y variedad responde a las tradi­ciones culturales de cada sociedad. Cuando una persona muere los familiares procuran cumplir con el muerto todos los requisi­tos necesarios para garantizar su descanso eterno. Se deben observar minuciosamente los pasos del velorio, entierro, misas, novenario, aniversarios, etc. Es importante el luto y las expre­siones de dolor. La solidaridad de la comunidad se manifiesta en las condolencias, el acompañamiento y la ayuda material en gas­tos de la mortuoria. El velorio se realiza muchas veces con juegos de azar y otras ex­presiones que expresan la importancia de la convocatoria social. La bebida y el alimento son un complemento necesario para es­ta reunión. Otras prácticas varían según las costumbres locales, pero todas tienen por objeto afirmar la solidaridad social y el respeto a la memoria de los difuntos. Los velorios de los niños son llamados en el litoral Pacífico "Gualíes" o "Chigualo". Se distinguen de los velorios de ma­yores porque no los distingue el duelo sino un ambiente de amis­tad y de alegre solidaridad. Es el sentimiento de que el niño muerto es un "angelito" que escapa del sufrimiento del mundo y alcanza pronto la gloria de Dios.
2.3.5 Los Ministerios del Pueblo Es necesario también hacer una mención a los servidores de la comunidad que desde distintos campos sirven a la vida religio­sa y espiritual del pueblo negro. Pueden ser llamados "Ministe­rios laicales" pues tienen el reconocimiento de sus comunida­des, aunque la iglesia institucional no les considere suficiente­mente. No todos prestan servicio al culto, pero sí a la religiosi­dad del pueblo:
* Rezanderos: dirigen la oración de la asamblea en los velo­rios y alumbrados. * Cantores: entonan el alabado, arrullo, en velorios y alumbrados. * Síndicos: organizan fiestas de devoción y cuidan la Iglesia y el culto. * Curanderos: rezanderos y sobadores, curan con hierbas y rezos. * Matronas - Parteras: encargadas de recibir los hijos de la vida.


TOMADO DESDE:




PROFUNDIZACIÓN DE CONCEPTOS EN EXPRESIONES SIMBÓLICAS. Material De Estudio. Enero 2009


Creo Importante Iniciar este Nuevo tiempo de nuestro Blog, dejando muy en claro el sentido profundo de nuestra identidad y razón de ser a partir de una clara definición de los siguientes conceptos:



I .-CONCEPTOS:
En esta parte del
trabajo, tratare de conceptualizar los principales terminos que desarrollare. No se trata de profundizar ni entrar en pormenores sobre la evolución del concepto, simplemente teniendo como fuente los diccionarios de Liturgia y Teología al igual que el Magisterio, en algunos casos, nos darán la luz para la interpretación de los mismos.
1.1.-SIGNO
El
diccionario de Liturgia lo define "como una realidad sensible que revela en si misma una carencia y remite a otra realidad ausente o no presente de la misma manera"
Se puede concebir el signo como todo aquello que, con una base histórica, permite
el conocimiento del misterio creando las condiciones para la relación interpersonal. El signo y el lenguaje expresivo son fuentes de comunicación, pero, por su naturaleza ambigua, requiere la intervención de la palabra para explicarlo.
Tradicionalmente los sacramentos se han definido como signos eficaces de la gracia. Tal vez el concepto mas tradicional eclesiásticamente es el de
San Agustín: "El signo es una realidad que, mas allá de la imagen de si mismo, que imprime en los sentidos, lleva al conocimiento de otra cosa" Entendido así, diríamos que el signo hace presente esa otra cosa.
Cuando se usa en un sentido mas especifico (y sobre todo en relacion a símbolo), con él normalmente se entiende una realidad sensible que se remite a un significado preciso pero de
carácter convencional: mas determinado pero mas limitado; y por tanto entre el significante y el significado no hay una relacion de comunión y presencia; otros hablan de una relacion inmotivada (no fundada naturalmente) y por tanto no necesaria (Como convención). Pero hay muchos estudiosos que prefieren conservar para el termino signo una acepción general, e introducen, para indicar el sentido mas especifico de la palabra, otros términos de significados no siempre unívoco, como señal, índice, icono, imagen, emblema, etc.
El mismo diccionario citado, trata de igual manera el signo que el símbolo. Sin embargo en la Biblia apenas se usa el termino símbolo en Os. 4,12;
Sap. 2,9; 16,6. Mientras que signo se emplea 80 veces en el Antiguo Testamento y 70 veces en el Nuevo Testamento. Pero, al margen de los terminos, el lenguaje simbólico, profundamente connatural a la mentalidad semita, es una de las características de la Sagrada Escritura, por lo demás la pedagogía de los signos es una constante en la acción del Dios vivo en medio de su pueblo.
Para el evangelio de San Juan, signo es lo que una vez visto, mueve a creer. Por eso los que desconfían de Jesús dicen: "¡Que signos haces para que los veamos y creamos en ti?" (Jn. 6.30) El signo permite ver y creer porque es la intersección de la intervención divina en la visibilidad humana. El signo indica un lugar y un momento de la intervención de Dios por medio de Cristo, en el mundo de los humanos. Diríamos entonces que signo es la dimension visible de la intervención libre de Dios para curar, rehacer y santificar a las criaturas humanas.
San Juan presenta en su evangelio siete signos prodigiosos:
-
El agua cambiada en vino (Jn. 2,11)
-La curación del hijo del oficial real "Si no veis
señales y prodigios no creéis" Jn. 4,48)
-La curación del Paralítico de la Piscina (Jn 5,1-18)
-La Multiplicación de los panes, cuando la gente al ver el signo que había hecho Jesús dice "Este es el profeta que había de venir al mundo" (Jn. 6,14)
-Jesús camina sobre las aguas (Jn. 6,16-21)
-La curación del ciego de Nacimiento (Jn. 9)
-La Resurrección de Lázaro (Jn 11). Este milagro mueve a decir a quienes no creen "Este hombre realiza muchos signos prodigiosos"
Estos signos por el hecho de causar admiración en quienes los contemplan llevan el
pensamiento mas allá del hecho puntual producido por la intervención divina.
1.2 SIMBOLO

Es poca la diferencia que hace el diccionario de Liturgia entre signo y símbolo. Otros diccionarios lo toman desde diferentes aspectos. Como lo dije al principio de este capitulo, tratare de tomar su etimología para una aproximación conceptual.
Como toda realidad fundamental y envolvente del hombre, parece escapar a cualquier intento de definición. Etimológicamente "symbolom" es un objeto cortado en dos trozos cada uno de los cuales queda en posesión de una
persona. Dos personas que se quieren, dos huéspedes, dos peregrinos, dos compañeros que tienen que separarse, se quedan cada uno con una parte, mas tarde al juntar las dos partes reconocerán los lazos que les une. De esta manera el símbolo es el operador de un reconocimiento mutuo, es mediador de identidad. En este sentido primigenio, la Iglesia se reconoce a si misma en el credo o símbolo de los Apóstoles
En la Introducción al Diccionario de los símbolos se reconoce con claridad " "El estudio general de los símbolos no esta aun lo bastante avanzado, como para permitir una
teoría capaz de dar cuenta satisfactoriamente de todos los hechos acumulados"
A partir de la etimología ya señalada, el símbolo puede calificarse como una realidad- puente. Tiene, en efecto, la
propiedad de juntar, de sintetizar en una misma expresión un componente preracional, con sus raíces en el estrato síquico del inconsciente cargado de resonancias cósmicas, y otro componente racional, perteneciente al estrato de la conciencia, del "logos", de la palabra.
Podríamos agregar algo mas. El símbolo es el lazo que une el ser del hombre con el ser total. El símbolo permite al hombre "la libre circulación en todos los planos de lo real"
En definitiva, la
función del conocimiento simbólico, será revelar la realidad total, inaccesible a los demás medios del conocimiento; descubrir las modalidades mas secretas del ser mismo del hombre y la vertiente "cualitativa" del Cosmos en su conjunto; en una palabra, la función de los símbolos será ampliar los limites de lo real para el hombre.
De aquí que la presencia de los símbolos resulte indispensable en el
universo religioso, cuando se trate de expresar lo inexpresable, y de comulgar" con lo absolutamente otro". De esta manera, queda patente la pertinencia, o mejor dicho, la necesidad de los signos para la vida litúrgica.
1.3.- CELEBRACIÓN:
El termino celebración (del latín celebratio) puede significar, de acuerdo al diccionario, gentío, afluencia numerosa de personas, solemnidad, etc. En el contexto litúrgico, usamos el termino celebración para indicar el cumplimiento ritual del sacrificio eucarístico, o bien la celebración solemne de uno de los misterios de la salvación, mediante la eucaristía que es el rito eclesial por excelencia.
Celebrar es siempre realizar una "acción publica" ligada a una
comunidad y hecha con cierta solemnidad. Se asocia celebración con fiesta o solemnizacion. El objeto de la fiesta de la Iglesia es, desde el principio el acontecimiento Cristo; y de la celebración de su memorial nacen y se desarrollan las fiestas cristianas.
El Concilio Vaticano II recuerda que cada vez que los ritos suponen una celebración comunitaria, caracterizada por la presencia y la participación activa de los fieles, ésta debe preferirise a la celebración individual y casi privada. Esto vale sobre todo para la misa y para los sacramentos.

FOTOGRAMAS DE EXPRESIONES SIMBOLICAS DE LA FE 2009





































EXPRESIONES DE FE UNA VENTANA A LA EVANGELIZACIÓN DE ESTE SIGLO XXI

NUESTRA BIENVENIDA A TODOS USTEDES. 04 Enero 2009


Desde el Año 2003, que creamos un espacio para difundir las temáticas referentes a la inclusión pastoral de las expresiones simbólicas de la fe en todo el mundo, como una noble posibilidad y recurso para acercar los contenidos nucleares de la fe a los creyentes.


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Estaremos además cada semana informados de la actualidad de los EVANGELIOS, con las homilias publicadas por nuestro Presbítero Sacerdote Padre Carmelo Hernández, desde Tenerife España. Mil Gratitudes por su tiempo dedicados desde años a nuestro Portal Virtual.


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OSCAR ANTONIO GARCÍA CÁRDENAS